lunes, 1 de diciembre de 2008

José Antonio Delgado en Sevilla

Sábado, 06 de diciembre de 2008 - 21:00
Magia y música - Sevilla
C/ Virgen de las Montañas, 18
Con Álvaro Laguna y Diego Losada
Entrada: 3€

domingo, 30 de noviembre de 2008

Un finde con Juanma...

Y realmente no se porque, pero se me apetece escribir algo, algo... algo que posiblemente a pocos os interese, pero tengo que escribir, me lo pide el cuerpo, o más bien el alma, siento esa necesidad. Siento la necesidad de contaros mi fin de semana, tampoco es eso (tampoco voy aquí a airear mis intimidades!!)... mira que voy a empezar...
No empezó bien, nada bien, y mira que yo tengo aguante, pero el coche consiguió mosquearme, lo consiguió, el solito, lo más absurdo que me ha pasado en estas 72 horas, estar dando vueltas durante una hora para encontrar un aparcamiento y volver al sitio de origen para aparcarlo (que por cierto el sitio de origen no esta cerca, está más bien, lejos de todo)... empezaba bien la tarde del viernes muy bien. Paseito por Triana para relajarme y a unas jornadas, sobre TDA (con H o sin H dependiendo, si queréis más información os doy mi teléfono personal y os lo explico hasta el mínimo detalle), jornadas de las que solo pude difrutar una hora, gracias a mi coche y al resto de coches de Triana que no permitieron que llegara antes, pero como tengo unos estupendos apuntes no me preocupa (ahora no me preocupa, pero entonces, en aquel momento si me preocupaba..eh? porque yo quería ir a las jornadas...).`
Fin de la primera prueba de la tarde y pasamos a la fase de relax, de meditación, de contemplación, de búsqueda en lo más profundo de uno, del encontrarse con uno mismo, del conocerse uno para encontrar al Dios del Amor ... que variedad, que riqueza (como diría mi amiga María) , cuantos matices...qué trío vocal (es que nos venimos arriba de momento, si es que somos lo que no hay, si mientras menos nos escuchamos más fuerte cantamos, y mira que teníamos un antecedente muy próximo en los salesianos, pero no, se nos va de las manos y se nos van, tanto el do,como el fa, como el mi...). Pero que grande es Dios, uniendo allí, en aquel espacio a tanta gente conocida y tanta gente querida y por descubrir (menos mal que estábamos al fondo y no vieron quien cantaba..). Como después alguien me comentó, esto también es ecumenismo, encontrarnos allí personas de diferentes carismas, con diferentes vivencias, con diferentes ideas de dios, con diferentes compromisos, de diferentes edades...Solo algunos peros, la mesa, la mesa dichosa ahí en medio, ¿no había sitio para ponerla?, y nuestra sor...a partir de ahora sor micrófono, lo que disfrutó esa mujer con el micro, era su momento de gloria ( y lo vivió como tal), que verborrea, empezó como aviso pero terminó como monólogo de la comedia, que arte, (pa no se de aquí, porque parecía un poco castellana), que cariño a Sor Barbara, y que fiel a todo lo que pasó, sin rodeos, de manera directa...que vida de entrega... lo pasó bien nuestra sor, nunca se había visto con tanto público.
Momentos de reencuentro con personas del mundo marista, personas conocidas de poco tiempo pero queridas y con ganas de seguir metiéndome en sus vidas, gente del grupo de acogida, de solidarios... y todos a cenar, risas y más risas... y hay que ver lo bien que no lo pasamos con cualquier cosa ( a nosotros nos dan una tarta y la paseamos en el coche y nos reímos con ella y tan normales (bueno eso de normales, habría que matizarlo), mejor, tan felices. Un poco de carbonería, tras haber esperado a mi leal y tranquilo amigo, y después lluvia, que a lo mejor no era tanta pero, os recuerdo que mi coche estaba, en un sitio que hay que ir, que no coge de paso y evidentemente me mojé, porque ¿dónde estaba el paraguas?..efectivamente, en el coche.
Fin de este maravilloso día, pero empezaba otro no muy distinto a éste, a levantarse temprano un sábado, como Dios manda, para aprovechar el día escuchando a una ponente que tiene problemas con el tiempo, con el reloj, va a otro ritmo, las cosas que pasan... Tempranito para Sevilla, y gracias a Santa Claudina encontré una esquina para mi coche, el día empezaba bien, muy bien... atasco en la sala donde eran las jornadas, traslado a otra sala, mucho más pequeña para estar juntitos y que nadie se escaqueara, churros a palo seco ( no os lo recomiendo, mejor ir entremetiéndole algo de líquido), y toda una mañana escuchando hablar de TEA, y asimilando conceptos que me quedaron clarísimo con un vídeo de unos 10 minutos...momento que me hizo reflexionar sobre el privilegio que tenemos, los que nos llamamos normales de poder compartir un abrazo y sentirlo, consolar al que lo necesita y saber que esta recibiendo ese consuelo, de reír , de llorar... de ser sensible a todo lo que nos rodea. Si me paro a pensarlo, veo que aunque actualmente esté más "cariñoso", más cercano, he perdido mucho tiempo sin poder sentir eso, al hacerme el inaccesible, al poner mi fantástica coraza... pienso que hay veces que compensa más enfrentarse al mundo sin ninguna coraza, aunque pueda doler más.
Y aprendí, esa tarde, que hay personas que son capaces de comprimir en media hora lo que era para dos horas, y que por tal de compartir un almuerzo nos dice que aún quedan dos horas de charla, cuando realmente quedaba poco más que la evaluación (jaja). Y al final caí, si es que desde que me enteré que lo que no se comparte se pierde y que lo que has recibido de forma gratuita de esa forma hay que darlo, pero caí porque entiendo que eso es lo que debo de hacer.
Y nos quedamos los jartibles, y todos a ver el musical de sor Barbara, pero no estaba para nosotros, un señor con bata de "guatiné" (para mi que era San Pedro) nos dijo que Barbarita no estaba disponible, que estaba reunida con un Amigo... no por ello se nos vino a bajo la devoción a la sor, pero para mitigar este golpe, decidimos ahogar nuestras penas en una cafetería de mala muerte..no es tan cara escuché decir, han bajado los precios...y una...subirían desde el trayecto de la puerta al sofá inglés sesentero, que glamour, que saber estar...que poca vergüenza la pochola que se nos metió en una habitación, y la abuela con la revista... no nos echaron, de milagro, porque intercedió nuestra sor. Y por fin acabó otro día,y empezó el domingo, día para descansar, porque así lo quiso Dios y los Cantores de Hispa lis... día para conocer a una persona un tanto especial, una gran persona que conocí gracias a otro leal y fantástico amigo, son personas que ese Dios, y no la casualidad, ha puesto en este momento de mi vida en mi camino.
Se queda uno como nuevo cuando comparte...si has llegado hasta aquí, gracias por escucharme.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Encuentro Nacional Taizé en Sevilla, del 8 al 10 mayo de 2009. "Vive lo inesperado"

Icono de la Amistad.

Este es un icono “viajero”. No debe conservarse, ni retenerse. La persona que lo tenga es responsable de llevarlo a algún lugar donde crea que hace falta un poco de esperanza (puede ser una parroquia, un grupo de oración, un hospital, un orfanato, etc.), para orar en torno a él, o simplemente para que haga presencia. Una vez allí, explica su historia (que viene explicada dentro del sobre), y propone que alguien se lo lleve, para que siga libre su particular peregrinación a lo largo de todo el país. Es importante no retenerlo, y confiar en que la siguiente persona que se lo lleve hará lo mismo “lo que gratis recibisteis, dadlo gratis” (Mt, 10, 8).

Historia del Icono de la Amistad

El “Icono de la Amistad” o “Icono del Buen Amigo” proviene del monasterio de Bawit en Egipto y data del siglo VII. Actualmente se conserva en el Louvre. Se ha identificado al hombre que está junto a Cristo como un santo egipcio, el Abad Menas. A los quince años este hombre se convirtió en soldado del imperio romano, pero tres años después abandonó el ejército para entregarse a la vida contemplativa en el desierto. Tras vivir cinco años como un ermitaño, regresó a la ciudad para declarar abiertamente su fe. Murió martirizado en 296 d.C. y pronto se convirtió en una referencia para los cristianos perseguidos. Cristo, a su lado, está caracterizado por el halo de santidad con la cruz, y por su nombre “Salvador” escrito en copto. Sostiene el libro del Evangelio y pasa su brazo sobre los hombros de San Menas.
“En nuestra iglesia se encuentra una copia de un icono copto del siglo VII. Muestra a Cristo poniendo su brazo sobre los hombros de un amigo desconocido. Por este gesto, toma sobre sí el peso, las faltas, toda la carga que pesa sobre el otro. No está frente a su amigo, sino que avanza a su lado, le acompaña. Este amigo desconocido es cada uno de nosotros. En el siglo VII sabían ya que Cristo no viene a castigar al ser humano. Desciende hasta lo más bajo de la condición humana. No deja que repose sobre nosotros ni la más mínima parte de lo que nos abruma.” (Hno Roger de Taizé, en Pasión de una espera)

miércoles, 29 de octubre de 2008

Juan XXIII, la corta primavera

28-Octubre-2008 Juan José Tamayo
Hace hoy 50 años el que escribe esta entradilla estaba en la Piazza San Pietro viendo la fumata bianca y siendo después “tocado” por la contagiosa sencilla humanidad del nuevo papa. Por eso agradece especialmente al amigo Juanjo el haber escrito y habernos enviado este artículo, a la vez que lo enviaba a El País.
El 28 de octubre de 1958 era elegido papa el anciano patriarca de Venecia Angello Giuseppe Roncalli, que tomaba el nombre de Juan XXIII, tras casi veinte años de pontificado de Pío XII, tan criticado por su insensibilidad hacia la persecución del nazismo contra los judíos y por ser martillo de la teología moderna. Nada hacía pensar en su biografía que el nuevo papa pudiera llevar a cabo cambios importantes en la marcha de la Iglesia católica, anclada en la Cristiandad medieval. De joven se había formado en un seminario de la Contrarreforma. Ya sacerdote, fue secretario particular del obispo de Bérgamo, su diócesis natal, y profesor de historia de la Iglesia. Su siguiente destino fue la dirección nacional de Propaganda Fide en Roma. Después, ejerció, durante diez años, la función de visitador apostólico en Bulgaria, país con solo sesenta y dos mil católicos, sin mucho entusiasmo. “Bulgaria es mi cruz”, escribió entonces con resignación. De Bulgaria pasó a la nunciatura de la Turquía laica de Atatürk en plena política secularizadora, que rechazaba el islam y cualquier forma religiosa considerada integrista, incluido el catolicismo. Su posterior misión fue la nunciatura de Francia, donde llegó en 1944 cuando estaba a punto de ser liberada del nazismo, en un momento de fuerte división entre los católicos -sacerdotes y obispos incluidos- por profundas divergencias políticas e ideológicas. Allí le tocó vivir la experiencia de los sacerdotes obreros y las sanciones de Pío XII a algunos de los más cualificados representantes de la nouvelle théologie. Con setenta y un años fue nombrado arzobispo de Venecia. Una vida, por tanto, entre el trabajo burocrático de la curia romana y la diplomacia, con un breve tiempo de actividad pastoral.
Sin embargo, en menos de cinco años que duró su pontificado, logró poner en marcha una de las mayores transformaciones de la Iglesia católica, que pasó del autoritarismo “piano” al conciliarismo, del integrismo al , de la Contrarreforma a la Reforma, de la Cristiandad a la modernidad, del anatema al diálogo y de la alianza con el poder a la Iglesia de los pobres. Ponía fin, así, a cuatro siglos de Contrarreforma, haciendo suya, sin citarla, la propuesta del reformador Lutero: “La Iglesia debe estar en permanente reforma”, que asumió luego el concilio Vaticano II.
Con el pontificado de Juan XXIII se inicia una era de cambios compulsivos en la historia de la humanidad que continuaron a lo largo de la década de los sesenta del siglo pasado. Fue, por utilizar la expresión de Karl Jaspers aplicada a otra época histórica, el tiempo-eje de las utopías en el que se sucedieron importantes transformaciones de toda índole: la revolución cubana, la independencia de países sometidos a las potencias europeas, la lucha por los derechos civiles, los movimientos de liberación en América Latina, la revolución estudiantil, la primavera de Praga, el diálogo cristiano-marxista, etc. Transformaciones todas ellas alentadas por una filosofía de la esperanza que tuvo su traducción religiosa en las teologías de la secularización, revolución, de la esperanza y de la liberación. Juan XXIII se cuenta, sin duda, entre los grandes líderes que reviriteron la historia en dirección a la justicia y a la liberación: Fidel Castro, Che Guevara, Nasser, Ben Bella, Kennedy, Martin Luther King, etcétera.
Juan XXIII llevó a cabo una revolución copernicana dentro de la Iglesia católica. Con la convocatoria del Vaticano II recuperaba la tradición democrática de la Iglesia de los concilios medievales de Basilea y de Constanza, que defendieron el concilio como forma colegiada de dirección de la Iglesia. En el discurso de apertura del Vaticano II mostró su desacuerdo con los “profetas de calamidades que siempre están anunciando infaustos sucesos como si fuese inminente el fin de los tiempos”. Criticó las alianzas que el cristianismo había hecho, desde Constantino, entre el trono y el altar, denunciando las “ilícitas injerencias de las autoridades civiles” en el desarrollo de los Concilios ecuménicos y las acciones supuestamente protectoras de los “príncipes de este mundo” que respondían a motivaciones políticas y al propio interés” y generaron daños espirituales. Entonaba así el requiem por la Iglesia de Cristiandad, considerada hasta entonces la única forma de realización del cristianismo, e iniciaba el diálogo con la Modernidad, a la que sus predecesores habían condenado como el Anti-cristo y la gran enemiga de la Iglesia.
Puso las bases para la democratización de la Iglesia, que hasta entonces funcionada como una patriarquía, como una monarquía absoluta y se estructuraba al modo estamental del Medievo, con sus binomios, o mejor, oposiciones entre clérigos y laicos, jerarquía y pueblo cristiano, Iglesia docente e Iglesia discente, rebaño y pastor, más propios del Medioevo que de la Modernidad. Una democratización que comenzaba por negar que la Iglesia fuera una sociedad desigual por naturaleza divina, como la habían definido algunos de sus predecesores, y por defender la índole comunitaria de la Iglesia y la igualdad de todos los creyentes por el bautismo.
Juan XXIII inició un diálogo multilateral -polilogo, al decir de Raimon Panikkar-. Primero, entre las tendencias enfrentadas dentro de la propia Iglesia católica. Para ello dio carta de ciudadanía a la nouvelle théologie, condenada por su predecesor, e invitó como asesores del Vaticano II a algunos de sus principales representantes, que habían sido privados de la docencia e incluso desterrados: Congar, Rahner, Schillebeeckx, etcétera, todos ellos pioneros del diálogo ecuménico. Tras siglos de incomunicación, entró en comunicación con la cultura moderna marcada por la increencia en sus diferentes manifestaciones: indiferencia religiosa, ateísmo y agnosticismo. Se acercó a las religiones cristianas no católicas a quienes no dudó en llamar hermanas. Supo apreciar los signos de liberación que se encuentran en las religiones no cristianas, a las que el concilio Vaticano II les dedica la última Declaración.
Hizo suya la cultura de los derechos humanos, anatematizada sistemáticamente por sus predecesores desde la Revolución Francesa y la incorporó a la doctrina social de la Iglesia en su memorable encíclica Pacem in terris, dirigida “a todos los hombres de buena voluntad” y publicada el 11 de abril, apenas dos meses antes de su fallecimiento, que contó con el reconocimiento unánime del mundo intelectual, social y político. Quince años después de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la ONU y tras no pocas resistencias de la Iglesia católica hacia ella, Juan XXIII la asumía sin reparo y en su integridad, incluidos los derechos económicos y la presencia de la mujer en la esfera pública.
Juan XXIII trasladó a los obispos su apuesta personal, que era la Iglesia de los pobres, para que la asumieran como prioritaria en el concilio Vaticano.. La formuló por primera vez con plena nitidez el 11 de septiembre de 1962 ante el cuerpo diplomático: “La Iglesia se presenta, para los países subdesarrollados, tal como es y quiere ser: como Iglesia de todos y, particularmente, la Iglesia de los pobres”. No era una Iglesia que debiera coexistir con la Iglesia de los ricos. Era la verdadera Iglesia. Sólo unos pocos la hicieron suya y la defendieron en el aula conciliar. Uno de ellos fue el cardenal Lercaro, arzobispo de Bolonia, para quien el misterio de Dios había que ponerlo en los pobres, la evangelización de los pobres debía ser el centro del concilio y la Iglesia de los pobres la clave de bóveda. Esa convicción le llevó a renunciar a su achidiócesis y a ir a trabajar con los pobres a África. Otro fue monseñor Himmer, obispo francés de Tournai, quien osó afirmar en el aula conciliar: “Hay que reservar a los pobres el primer lugar en la Iglesia”. Pero no se convirtió en la idea prioritaria del concilio. Los obispos prefirieron centrarse en los no creyentes, como principal desafío al que tenía que responder la Iglesia entonces.
Sin embargo, la iniciativa de Juan XXIII no cayó en saco roto. Dio sus frutos unos años después, primero en América Latina con el nacimiento de los movimientos de liberación, las comunidades de base y la teología de la liberación; después en Asia, África y en los movimientos cristianos proféticos del Primer Mundo.
Gracias a Juan XXIII volvió a haber primavera en la Iglesia católica, tras siglos de invernada. Gracias a él empezamos a acariciar la esperanza de Otra Iglesia Posible. Pero fue una primavera corta, que apenas duro diez años. Luego vino, de nuevo, la larga invernada, que ya dura cuarenta años. ¿Hasta cuándo?

martes, 28 de octubre de 2008

Taizé Sevilla-2009





Convocatoria VOCES

PERSONAS SIN HOGAR
PERSONAS CON DERECHOS

Campaña de Sensibilizaciónpara el Día de las Personas Sin hogar (PSH)

Viernes 21 de Noviembre de 2008
Av. de la Constitución
Lectura de Manifiesto 21 horas
(Puedes leer el manifiesto en vocesasociacion.blogspot.com)

Una noche en la Calle con las PSH
Madrugada del Viernes al Sábado.
Desde 22 horas

Convoca Voces contra la exclusión Sevilla

lunes, 13 de octubre de 2008

Aniversario Pueblo de Dios 2007

Una vez dejado atrás el aniversario de esta comunidad, viene a mis manos, un pequeño escrito que hice sobre mi paso por allí el año 2007, justo en estas fechas, junto a dos amigas.
"Con dudas, con indecisión, con reparos...igual que en el día a día en nuestra relación con Dios, así ha sido nuestra entrada en Pueblo. Redescubrir la tierra, ahondar más en las personas, descubrir aún más la presencia de Dios, sentirte familia, hermano entre desconocidos, ver a Jesús en la cara de cada uno de ellos o por lo menos la felicidad de vislumbrar, aunque sea levemente, la nueva buena, el amor regalado, como tal lo ofrecen a los demás. Ha sido un pasito más en mi caminar, un ofrecer este regalo a alguien que lo necesita, un redescubrir la tierra, esfuerzo de todo un proyecto de vida. Ver que lo material en esta tierra también se renueva, dentro de una austeridad, siendo símbolo del pueblo vivo. Salgo empapado de la fuerza y el espíritu de todas estas personas, de su sencillez y de su capacidad de entender, de interpretar, de sentir, de vivir...la Palabra de Dios."